Cuando el amor termina pero la paternidad no

Hay puertas que no se cierran de golpe, sino despacio, como si se disculparan. Un pomo gira, un escalón se retira y el silencio entra en las habitaciones como un invitado no deseado. Las familias, al nacer, están llenas de sonidos: risas en el pasillo, juegos en el suelo, voces que se llaman de una habitación a otra.